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    Marinos franceses del Montcalm desfilan en el Centenario: un mensaje simbólico y atrevido
2010-09-08

Para el gran desfile del Primer Centenario de la Independencia, el gobierno francés envió a un grupo de marinos del trasatlántico Montcalm. Su presencia fue aplaudida con júbilo por la población, pero los diplomáticos ingleses y norteamericanos la juzgaron muy atrevida...

El contingente de marinos no eran muy numeroso: apenas un escuadrón formado por artilleros y una banda de guerra con clarines, cornetas y tambores que, ciertamente, provocaron la expectación al pasar frente a Palacio nacional. Las damas saludaron entusiasmadas a esos hombres que consideraban el prototipo de la belleza masculina: cuerpo esbelto, piernas firmes, piel blanca, cara ovalada, frente amplia, ojos claros y un seductor bigote, bien cortado y abundante… Por su parte, los miembros del cuerpo diplomático se preguntaron por qué el gobierno francés había enviado los marinos del “Montcalm”. Y vieron en ello un mensaje provocador

Todos sabían que el gobierno de Porfirio Díaz había librado una dura batalla financiera contra la Standard Oil. Ese poderoso monopolio —representado como un pulpo— que controlaba gran parte de la economía y la política en Estados Unidos. En México, poseía casi el 50% de las concesiones petroleras y, mediante la compra de acciones de trenes mexicanos, quería controlar el transporte del crudo y vencer así a sus competidores europeos. Ante ello, el gobierno de Díaz solicitó un préstamo en Francia, compró esas acciones y creó los Ferrocarriles Nacionales de México, cerrando así el paso a las pretensiones de la Standard Oil.

El golpe contra la compañía estadounidense fue aclamado en Francia y por ello enviaron a sus marinos en el trasatlántico que portaba el nombre del marqués Louis-Josephe de Montcalm, destacado militar que encarnó la lucha contra los angloamericanos. En efecto, Montcalm fue un aguerrido mariscal que dirigió las tropas francesas en Nueva Francia, el Canadá francés. Entre 1756 y 1757 se hizo famoso por ganar varias batallas contra los ingleses. Pero en el otoño de 1758, durante el asedio a la ciudad de Quebec, resultó mortalmente herido. Dicen que en ese momento preguntó a su médico:

— « Combien de temps me reste-t-il à vivre ?
— Quelques heures à peine, Monsieur.
— Tant mieux, je ne verrai pas les Anglais à Québec. »

Fuente: imagen del Álbum Histórico gráfico, Agustín Casasolas é hijos, 1920. Información de: Javier Pérez Siller, L´hégémonie des financiers au Mexique sous le Porfiriat, Paris, L’Harmattan, 2003, y de los sitios: http://fr.wikipedia.org/wiki/Standard_Oil y http://fr.wikipedia.org/wiki/Louis-Joseph_de_Montcalm

Javier Pérez Siller