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    Escuelas francesas en México:
mecanismos de reproducción de sensibilidades...

2010-04-02

Durante el Virreinato la educación fue confiada a la familia, la Iglesia y el Ejército. Con la Independencia se crearon nuevos mecanismos para transmitir los saberes y las sensibilidades. Entonces, algunos inmigrantes franceses se dedicaron a enseñar su lengua, otros fundaron escuelas, internados y liceos, los menos escribieron y publicaron métodos pedagógicos o manuales escolares.

Para 1850, ya había varias escuelas en la ciudad de México, en Chihuahua, en Puebla, en San Luis Potosí y en varias ciudades del país. La de Mathieu de Fossey, en la ciudad de México, fue una de las más antiguas. En ese año, Gustave Desfontaines, su nuevo director, publicó un prospecto donde se muestra el contenido humanista y clásico que pretendía fomentar. Entre sus propósitos figura el de “familiarizar a los niños con la lengua francesa, de un modo tan cumplido cual si hubiesen sido educados en Francia”.

Para ello incluía una instrucción religiosa que comprendía la “doctrina cristiana y la historia sagrada”. En lenguas ofrecía clases de francés, inglés, griego y latín. En esta última los escolapios leían a Epítome, Neponte, Fedro, Tito-Livio, César, Salustio, Tácito, Cicerón, Virgilio, Ovidio y Horacio. Mientras que en griego traducían a Esopo, Elieno, Luciano, Xenofonte, Plutarco y Homero; clásicos de la antigüedad. La enseñanza de la historia comprendía “la de los hebreos, la antigua, la griega, la romana, la de la edad media, la moderna y las de América, España, Francia é Inglaterra". Se completaba con un curso de Geografía antigua y moderna donde, además de la histórica “que tan esencial es para la inteligencia de la historia”, se veía la cosmografía. La formación humanista terminaba con cursos de Retórica y de Filosofía basados en “el programa que la Universidad de Francia ha adoptado recientemente”.

El contenido de la educación Científica era muy avanzado, incluía rudimentos de Física y Química, y la aplicación de la Aritmética al comercio y al giro de bancos, así como a “la Teneduría de libros en partida doble”. Las Matemáticas “encierran los conocimientos que exige la escuela de Saint-Cyr” y los métodos teórico y práctico para levantar planos. El prospecto anunciaba que “cada año habrá exámenes públicos sobre todo los ramos de la enseñanza”.

La publicidad de las escuelas muestra el contenido de los programas, pero poco sabemos sobre las prácticas pedagógicas, las formas administrativas que adoptaron las escuelas, los materiales didácticos y los alumnos que formaron. Un campo aún virgen para la investigación histórica…

Fuente: Publicidad aparecida en Le Trait-d’Union, en 1851. Colección Roger Magar.

Javier Pérez Siller